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Posts Tagged ‘osos’

Le pasa cuando sale a la calle en Enero y no hay nieve, otra vez, no hay nieve, pero sí hay una humedad prehistórica que le escarba todas las posibilidades capilares y un sol lavado que rebota como un un yo-yo en los carteles rotos del subte y en la grasa de los adoquines.

Le pasa cuando ve la aureola de sudor que dibuja mapas africanos en el pecho de los taxistas y escucha el chapoteo acuático de las ojotas de los chicos que se acercan a la ventana y usan como un desafío rústico, desafilado, la palabra “amigo” para referirse a cualquier desconocido y pedirle si por favor, por las fiestas, podría darle un par de monedas para sentir algo pesado y frío en el bolsillo.

Cuando escucha jadear a los perros estrangulados en las plazas y huele el almíbar fúnebre que desprenden las bolsas razgadas de la basura.

Se da cuenta de que no son las avellanas ni el horno dorando un pavo a cincuenta grados; que no son los pinos de plástico iluminados los que van a llevarla a los lugares que veía crecer idénticos a esas esponjas que pasaban, mojándose, de pastilla a dinosaurio, de capullo a tiburón gigante cuando contaba sus dedos sentada debajo de la mesa del comedor.

Y se toma una Coca-Cola, mirando los autos lerdos en una estación de servicio. Y dibuja osos de colores en un cuaderno Rivadavia. Y si aprieta mucho la birome, se va a cualquier parte, lejos de acá.

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Página 5

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¿Recuerdan la invasión? ¿Recuerdan el ruido de las góndolas de los supermercados deplomándose, del caucho quemándose en frenadas súbitas sobre el pavimento?
¿Recuerdan las formas extrañas y cambiantes que habían tomado los invasores al principio? Esos nenes sonrientes que nos atribuían a todos su paternidad; conejos de ojos edulcorados que emitían sonidos de insectos; esos animales extraños que insistían hasta que le arrojábamos un pedazo de los que estábamos comiendo.
¿Recuerdan cómo veíamos todo antes de que los ojos se nos volvieran planos y oscuros? ¿Recuerdan cómo una brisa terrosa de confusión se fue apoderando de los japoneses y de los osos?
Los primeros gritos, ahora parecen música. ¿Recuerdan cómo era poder mirarse hundir en el agua las manos?

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